Equilibrando tu diagnóstico oncológico con tu actitud
Autora: Dra. Maricelly Santiago Ortiz
Embajadora, Doctora y Científica en Ciencias Biomédicas y Oncología
La pregunta que escucho todos los días: ¿quién dijo que vivir era fácil? Creo que es el mayor reto que tenemos todos los días cuando abrimos los ojos. Aún así, la vida, es hermosa y nos centra en un propósito. Estos propósitos son nuestros motores de vida y podemos lograr lo que queramos hacer porque cada uno de nosotros tiene valores y dones únicos. Tu valor y tu don permitirán que tengas una mejor actitud y percepción ante los retos que momentáneamente nos trae la vida. Todo es transitorio y las enfermedades también lo son.
Mi profesión no me quita mi humanidad. Sin importar las circunstancias que no vemos venir distintas pruebas que sacan lo mejor de de ti y de mi, el tener la tenacidad de enfréntarlos nos solidifica nuestra autoestima y nos da poder. Cuando nos sentimos seguros, tenemos un gran dominio y resistencia, y podemos colocar lo que yo llamo como “la brújula de la vida” para encontrar nuestro camino en medio de la enfermedad.
El cáncer, como enfermedad crónica, tiene diferentes etapas, unas más ligeras y otras más pesadas. Cada una de estas etapas son distintas y se requieren herramientas y redes de apoyo distintas. Al inicio, de un diagnóstico, se logra ver que el paciente presenta de esperanza y optimismo, esperando con buena fe, las mejores respuestas para su enfermedad. La percepción y la actitud se vuelven fundamentales en estas etapas de inicio y de desarrollo.
Recuerda que una percepción positiva antes, durante y después de un diagnóstico oncológico, es un bálsamo. Debemos alejarnos de las percepciones negativas, ya que las solemos correlacionar con etapas que no deseamos vivir, reflejando así, una menor calidad de vida y un desbalance en el estado de ánimo.
La actitud y la percepción deben estar muy cerca de los corazones de nuestros pacientes, ya que en medio de una enfermedad se viven otros emociones fuertes; tales como: tristeza, desesperación, miedo y incertidumbre. Esto se observa mucho en diagnósticos oncológicos y es parte de las fases de dicha enfermedad. Es muy común que en procesos difíciles no se vean avances o que el no pueda apreciar lo que ha logrado y lo que no.
En esta etapa la familia y amistades son importantes para hacerle ver con sensibilidad al paciente lo que ha avanzado. En muchas ocasiones, no se ve en donde quiere verse, pero siempre debe de haber una voz que sirva para apoyo, amor y esperanza. Estos elementos crean que el paciente esté en la mejor disposición que pueda para así abrazar el bienestar y mejorar su calidad de vida y a sobrellevar el tratamiento y por ende su adherencia clínica.
Adoptar momentáneamente un estilo de sobrevivencia que involucre un enfoque proactivo, informado basado en la ciencia con una red de apoyo emocional y espiritual cambian el escenario por completo.
Algunas notas de cómo puedes usar tu propia actitud para darle más fuerza a tu persona misma, que a la enfermedad.
Fungir y proceder con proactividad.
Aceptación por parte del paciente que entiende que está transitando por un camino que require fortaleza.
Mírate al espejo y date cuenta lo mucho que vales.
Vivir el presente tomando un dia a la ves.
No intentar planificar el futuro.
Remodelar su pensamiento y su proceder.
Apoyar a los cuidadores.
Respetar los silencios.
Dicho esto, tengan ojos perfectos para ver y entender que la mejor actitud asiste en un 100%, a equilibrar la aceptación del diagnóstico. El cáncer no es la excepción porque cuando el paciente en ocasiones se empieza a ver mas frecuentemente las recaída. Apostemos a la aceptación, tenacidad como herramientas salvables, para que las mismas sean tu base sólida y para tus familiares. ¡ Edúquese y viva en bienestar!
