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En Puerto Rico es común ver que a la llegada de las fiestas en Navidad y como parte de las celebraciones el uso común de la pirotecnia. En ocasiones por adultos y hasta niños se observan haciendo uso de estos artefactos. Como todos los años, en los hospitales las guardias médicas se preparan para recibir pacientes con lesiones corporales y oculares, causadas por las estrellitas de fuego que muchas veces lastiman las córneas de los niños. Pero entre las emergencias de fin de año también se cuentan las de algunos pacientes con oído tapado, confusión, ruidos en la cabeza e incluso con las orejas sangrando. Se trata de los síntomas de un trauma acústico agudo, que suele generarse a partir de la exposición al ruido provocado por la explosión de pirotecnia, en general petardos o “Cherry boom” entre otros.
En mi consulta diaria es frecuente que los pacientes recuerden el comienzo de su sordera y lo asocien con el estallido de un petardo en las fiestas de fin de año. La pérdida auditiva sensorineural causada por el trauma acústico agudo puede ser moderada o profunda, en cuyo caso puede culminar en la pérdida total de la audición. La gravedad de la lesión depende de la frecuencia y de la intensidad del sonido, del tiempo de exposición y de la sensibilidad personal. Todo ruido que posea una intensidad mayor a 90 decibeles puede ser perjudicial para la audición. El sonido de una motora están en ese límite, el llanto de un bebé ronda los 60 y la música en una discoteca suele estar cerca de los 110. El ruido que produce la pirotecnia en general es superior a los 120 decibeles.
Está comprobado que el oído humano está preparado para tolerar hasta 85db (decibeles), pero algunas explosiones producidas en las fiestas pueden alcanzar 190db. El sonido se intensifica si el estallido se produce en lugares cerrados o semi cerrados, como puede ser el patio de una casa o el balcón de un departamento. Muchas veces el ruido es tan sorpresivo que sacude y hasta destruye las células sensoriales ubicadas en el oído, y que no se regeneran. Esta exposición, sin la protección adecuada, es motivo suficiente para perder la audición. En un primer momento el paciente puede sentirse aturdido, con vértigo y la sensación de tener los oídos tapados e incluso hasta puede presentar sangrado.
Algunos consejos a seguir si usted o un familiar hace uso de pirotecnia durante las festividades navideñas:
  • Usar protectores auditivos.
  • No exponer a los niños al ruido directo.
  • No provocar explosiones en ambientes cerrados.
  • Ante cualquier lesión consultar a un especialista.
Otro asunto muy importante que debemos todos tener presente son las mascotas. A menudo nos olvidamos de lo dañino que es exponer a nuestros animales al ruido de la pirotecnia. La capacidad auditiva de los perros (60.000 ciclos por segundo) se diferencia de la del humano (20.000 ciclos por segundo) por su gran aptitud para captar sonidos a altas frecuencias. Pueden captar grandes densidades de ondas por segundo, gracias a lo cual perciben sonidos como los emitidos por los murciélagos y las ratas, que para el hombre son imperceptibles. La explicación a esta peculiaridad la encontramos en los ancestros caninos: los lobos se alimentan de roedores que producen sonidos ultrasónicos (imperceptibles para el oído humano) y para poder atrapar su alimento, tuvieron que agudizar su sentido auditivo para poder localizar a su presa.
En cuanto a la percepción de sonidos distantes, los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que un ser humano. Todas estas características les provocan a nuestras mascotas “hipersensibilidad auditiva”, donde los ruidos fuertes o explosiones provocados por pirotecnia, tormentas, etc. pueden causarles pánico y provocar que manifiesten conductas inhabituales, tales como huidas, agresividad, etc. Tengamos en consideración a nuestros animales que son parte de nuestras familias.
Por: Dra. Priscila Negrón Santiago, F-AAA
Audióloga Clínica/Educadora en Salud Comunal