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Ante los eventos de violencia de género ocurridos recientemennte en la isla, un grupo de sicológos hace un llamado de alerta para evitar repercusiones en la estabilidad mental de los más jóvenes. El presenciar actos violentos a temprana edad puede redundar en depresión, baja auto estima, ansiedad, cambios de humor, entre otras dificultades. “Se han reportado varios casos de violencia de género donde hijos e hijas han presenciado conductas de extrema violencia, el asesinato de uno de sus padres, incluso seguido de suicidio por parte del agresor. A su vez, hay casos de padres preocupados por conductas inadecuadas de sus hijos en escuela u otros lugares que buscan ayuda para el menor, sin darse cuenta que este modela conductas violentas observadas en el hogar por actos de violencia doméstica”, señaló la Dra. Amarilis Ramos-Rivera, sicóloga del Grupo SEPI.
Es importante la prudencia de los adultos y la sana convivencia entre padres para promover la salud mental de los hijos e hijas. “Alertamos a padres, madres, familia, vecinos y a la sociedad en general de que los menores que viven la violencia de género son víctimas de un tipo de maltrato y/o negligencia. Las investigaciones sugieren que los menores expuestos a este tipo de conductas reportan trastornos e incrementan diagnósticos pre existentes”, abundó la doctora Ramos.
Los menores están protegidos del maltrato relacionado a casos de violencia de género tanto en la Ley 54 en el artículo 2.7 que lee; Notificación a las Partes y las Agencias del Orden Público y Bienestar de Menores y en la Ley 246 que lee; Ley para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores.
“Es difícil para los niños y niñas interpretar y procesar experiencias violentas y para ello necesitará apoyo psicológico. El compromiso de velar por la seguridad física y emocional de nuestros menores es responsabilidad de todos. Debe quedar claro que la erradicación de la violencia de género no se circunscribe a la penalización del acto nada más, sino también a la concientización del valor de las personas, el respeto a la vida, la dignidad, la igualdad y no discriminación desde edades tempranas”, conluyó la sicóloga.
Dificultades que podrían enfrentar los hijos e hijas que presencian situaciones de violencia:

 

Área física:
· Dificultad con el sueño (insomnio, hipersomnia)
· Dificultad en las habilidades motoras
· Trastornos alimenticios (anorexia, bulimia, otros)
· Somatización (síntomas físicos como resultados de situación emocional, ejemplo: asma, dolor, otros)

 

Área emocional:
· Depresión
· Ansiedad
· Baja estima
· Cambios de humor

 

Área Interpersonal:
· Baja tolerancia, agresión
· Aislamiento
· Dificultad para relacionarse socialmente

 

Área cognitiva:
· Dificultad en desarrollo motor
· Dificultad en el desarrollo del habla y lenguaje
· Rendimiento escolar deficiente

 

Área conductual:
· Posibilidad de modelar conducta observada
· Dificultad de atención e hiperactividad
· Crueldad con animales
· Rabietas y conducta violenta