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¿Alguna vez, después de haber ingerido algún producto lácteo (mantequilla, mantecado, leche, queso, bizcochos, salsas blancas, etc) has sentido un torbellino en tu barriga? ¿Temes salir de tu casa a comer mantecado por vergüenza a la producción excesiva de gases? ¿Luego de comerte un flan, tienes que ir al baño por diarreas? Si contestaste sí a estas preguntas, posiblemente tienes intolerancia a la lactosa. Esto lo que significa que usted tiene problemas para digerir la misma. La lactosa es el azúcar que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. El intestino delgado, que es el que se encarga de absorber lo que consumimos, necesita la enzima lactasa para descomponer esta azúcar. En la intolerancia a la lactosa, usted puede sentir malestar cuando come o bebe algo que contiene lactosa debido a que usted no tiene suficiente enzima lactasa.

Existen 4 tipos de intolerancia a la lactosa: la primaria que ocurre en los mamíferos luego del destete, la secundaria que está relacionada a condiciones médicas, la congénita que es de nacimiento y envuelve problemas en el desarrollo y la transitoria, que ocurre en bebés prematuros. Algunas personas tienen intolerancia a la lactosa desde la niñez, ya sea la primaria o la congénita. En otras, los problemas comienzan durante la adolescencia o adultez a causa de una deficiencia secundaria de lactosa. Los bebés prematuros pueden ser intolerantes a la lactosa por un tiempo corto después de haber nacido, y se resuelve una vez la mucosa del intestino delgado ha madurado. Si hay daño en el intestino delgado, éste puede producir menos enzima lactasa, lo que ocasiona intolerancia a la lactosa secundaria a éste daño. Puede haber daño en el intestino delgado por enfermedades como la diabetes, enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn, así como por infecciones como el VIH, y también por cirugías.

La intolerancia a la lactosa es común en ciertas partes del mundo. Ciertos grupos raciales son más propensos a ser intolerantes a la lactosa, como por ejemplo: los asiáticos, los africano-americanos, los nativo-americanos, los hispanos/latinos y las personas con ascendencia del sur de Europa.

Los síntomas relacionados a esta condición son cólicos o dolor abdominal, hinchazón o distensión en el abdomen, gases, diarrea y náuseas, de 30min a 2 horas después de ingerir un producto lácteo.

Para saber si usted tiene intolerancia a la lactosa, su médico le hará preguntas sobre los síntomas que presenta y su relación con las comidas. Un diario de las cosas que ingerimos y la presentación de síntomas es útil para diagnosticar esta condición. Nosotros como médicos solemos pedirle al paciente que deje de comer o beber leche o productos lácteos para ver si los síntomas mejoran. También se pueden realizar las siguientes pruebas que nos ofrecen un diagnóstico definitivo:

  • Pruebas de aliento: Usted tomará una bebida dulce que contenga lactosa. Luego examinarán su aliento para ver si usted digirió la lactosa.
  • Prueba de heces/excreta: Se pueden examinar sus heces para ver si hay presencia de la lactosa.

La mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa no tienen que dejar de comer o beber leche o productos lácteos. Es posible que usted pueda tolerar la leche y los productos lácteos si bebe pequeñas cantidades de leche—4 onzas o menos. También puede usar productos de venta libre que pueden ayudarle a digerir los productos lácteos, tales como: una pastilla que contiene la enzima lactasa, que puede tomar cuando coma alimentos que contienen lactosa o poner gotas de lactasa líquida en los productos lácteos líquidos. También puede comprar leche y productos lácteos sin lactosa y bajos en lactosa en el supermercado. Estos productos tienen los mismos nutrientes y ventajas que la leche normal. La falta de leche en la dieta puede producir falta de Calcio, Vitamina D (necesaria para la absorción del Calcio), Riboflavina y proteínas. Las complicaciones más comunes son la pérdida de peso y la malnutrición. Por tanto, resulta esencial consumir otros productos ricos en estas sustancias, así como las dosis diarias recomendadas de vitamina A, C, Fósforo, Magnesio y Potasio.

Por lo general, los síntomas desaparecen cuando usted elimina de la dieta los productos lácteos u otros productos que contengan lactosa. Consulte con el médico si: tiene un bebé menor de 2 ó 3 años que presenta síntomas de intolerancia a la lactosa, si su hijo está creciendo lentamente o no está aumentando de peso, si usted o su hijo tiene síntomas de intolerancia a la lactosa y necesita información sobre alimentos sustitutos o si los síntomas empeoran o no mejoran con el tratamiento o presenta nuevos síntomas.

Por: Dr. Melvin Meléndez
Gastroenterólogo

Fuentes: Medline Plus;  www.lactosa.org