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Mantener una rutina de entrenamiento en el gimnasio es muy positivo para tener un estilo de vida saludable, pero hay pequeños detalles que debemos tener en cuenta para no lesionarnos o hacernos daño. En primer lugar debemos buscar un gimnasio que tenga profesionales capacitados para entrenar. Una vez elegimos el adecuado y antes de comenzar cualquier rutina, el profesional debe realizarte una evaluación que incluya entrevista para saber si tienes alguna condición física que pueda afectar tu entrenamiento, debe incluir además evaluación de arco de movimiento ,flexibilidad muscular, fuerza muscular, problemas y/o desviaciones posturales. Una vez se haga la evaluación el profesional podrá preparar un programa adecuado e individualizado, que deben realizar bajo supervisión.

En ocasiones las personas asisten a gimnasios donde la única evaluación es pesarlos y tal vez tomarles medida de grasa muscular y luego se les orienta como utilizar las máquinas disponibles. La frecuencia de los ejercicios, rutina y cantidad de peso en ocasiones se determina sin una previa evaluación, lo que frecuentemente causa lesiones musculoesqueletales y a veces a los nervios. Aun cuando vayamos frecuentemente al gimnasio debemos tener en consideración varios aspectos para no lesionarnos:

  • Hombros encorvados: dentro de los errores técnicos este es uno de los más frecuentes que puede ser causa de lesiones y además, puede desviar el esfuerzo hacia zonas no deseadas. Para trabajar correctamente y no dañar la espalda ni sufrir contracturas posteriores, siempre la espalda y los hombros deben estar erectos, en una posición relajada pero sin curvas.
  • Hiperflexión de articulaciones: si hiperflexionas las rodillas al realizar “squats” o si flexionas más allá del ángulo de 90 grados las muñecas o los codos al hacer algún ejercicio, también corres riesgo de dañar la articulación y el nervio que pasa por ella con cada repetición. Por eso, así como no debes hiperextender las extremidades, procura cuidar la flexión de las articulaciones más usadas en el gimnasio.
  • Cargar demasiado peso: usar un peso excesivo puede condicionar nuestra postura, empujándonos a alterar la misma para poder concretar el movimiento. Además, el esfuerzo muy intenso también puede lesionarnos y tensionar otras partes del cuerpo que no deben participar del ejercicio. Asimismo, solemos emplear un impulso para mover un peso excesivo algo que descontrola el recorrido y puede ser causa de lesión también por originar gestos bruscos.
  • No realizas calentamiento: el calentamiento sirve para incrementar el flujo de sangre hacia los músculos y comenzar un movimiento con mayor agilidad, flexibilidad y movilidad dado el calor que experimenta, pero si bruscamente comienzas a entrenar duro, con el músculo frío y poco irrigado, puede sufrir más lesiones.
  • No estirar: estirar además de ayudar a volver a la calma, previene la hipertonicidad muscular, ayuda a evitar el agarrotamiento muscular y disminuye el dolor posterior, por eso, estirar siempre es buena opción para prevenir lesiones, pues fomenta la circulación y la elasticidad de los músculos, favoreciendo la recuperación.
  • Entrenar demasiado: como el sobre entrenamiento es una de las grandes causas de lesiones, pues si el descanso no compensa el esfuerzo, nuestras habilidades disminuyen y la recuperación no se concreta, generando mayor debilidad en nuestro organismo y más riesgo de lesiones.
Existen un sinnúmeros de otras lesiones causadas por un entrenamiento inadecuado ya sea en los gimnasios o fuera de estos que también pueden ser prevenidas o minimizadas tales como los esguinces, lesiones a meniscos, epicondilitis, etc. Es muy importante aclarar que el ejercicio puede ser ejecutado a cualquier edad y aun en la mayoría de condiciones médicas. Solo es importante que usted sea evaluado por un profesional y luego de esto ajustar el programa a sus necesidades particulares.

Por: Lic. Carmen Vázquez
Fisioterapista