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Alrededor de 1 de cada 8 mujeres en los Estados Unidos padecerá cáncer de seno invasivo durante el transcurso de su vida. Es de suma importancia conocer los factores de riesgo más comunes para de esta manera estar más consciente del riesgo individual y tomar acción en torno a su reducción o la detección temprana de la enfermedad. Hay que recordar que tener un factor de riesgo, o varios, no significa que vaya a desarrollar la enfermedad. Además, muchas mujeres que tienen cáncer de mama no tienen factores de riesgo aparente o conocido. Entre estos factores hay algunos que se pueden modificar pero otros no.
Los factores de riesgo que están asociados a estilos de vida se pueden modificar para buscar disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama. Esto se puede hacer realizando ejercicio físico de forma regular (al menos 4 horas a la semana), evitando el sobrepeso y eliminando o reduciendo el consumo regular de alcohol. Además, se ha podido demostrar, que el uso de tratamientos de reemplazo hormonal durante la menopausia se asocia a un incremento del riesgo de padecer cáncer de seno.
Entre los factores de riesgo no modificables están el ser mujer, mayor edad, de raza blanca, antecedentes familiares o genéticos, factores hormonales endógenos en donde la exposición prolongada al estrógeno aumenta el riesgo o enfermedades previas sobre la mama. Existen modelos en donde se puede calcular el riesgo particular de desarrollar la enfermedad y a su vez comenzar a hacer cambios en disminución de riesgo y detección temprana.
Si existe un historial familiar fuerte de cáncer de mama es conveniente que se haga una evaluación genética, que permitirá determinar si tiene alguna de las mutaciones que se asocian a un riesgo aumentado de desarrollar cáncer de mama como es el (BRCA1, BRCA2).
En mujeres con riesgo muy elevado de desarrollar cáncer de mama, como las que tienen ya una predisposición genética existen varias opciones terapéuticas para disminuir el riesgo de desarrollar el cáncer lo más posible. Entre las posibilidades terapéuticas son la mastectomía profiláctica y la quimioprevención. Todas estas alternativas deben de discutirse con su médico o con un profesional con conocimiento del cáncer de mama.
Independientemente de un historial familiar, predisposición genética o estilo de vida toda mujer esta predispuesta a desarrollar cáncer de seno o alguna lesión que se pueda tornar en maligna. La meta es la detección de los cánceres antes de que generen síntomas. Es por esto que toda mujer a lo largo de la vida debe de someterse a una serie de pruebas para detectar la presencia de cáncer de seno. Entre las pruebas están:
1-     Mamografía: las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse una mamografía de detección al año.
2-     Examen clínico de los senos: A partir de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos por parte de un profesional médico al menos cada 3 años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a este examen anualmente.
3-     Autoexamen de los senos: Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de los senos a partir de los 20 años.
4-     Imágenes por resonancia magnética (MRI): las mujeres que están en alto riesgo basado en ciertos factores deben someterse a una imagen de resonancia magnética (MRI) y a una mamografía cada año. Mujeres con predisposición genética, que hayan recibido radioterapia al pecho a edad temprana y que tengan un 20% de riesgo según su antecedente familiar.
Es de suma importancia que discuta su riesgo particular y las pruebas de detección para cáncer de mama con su médico para de esa manera asegurarse que recibe toda la orientación y guía necesaria.
Por: Dr. Jaime L. Román Díaz, MD
Hematólogo Oncólogo