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Nuestra cultura pone gran énfasis, de forma obsesiva, en que la belleza se relaciona al peso de la persona.  La ropa es diseñada por lo general, para cuerpos delgados.  Las modelos en revistas son en su gran mayoría figuras sumamente delgadas y esbeltas.  En el arte se plasman con mayor frecuencia cuerpos atléticos y en el campo de la música popular, predominan los artistas con figuras sensuales.
Esta obsesión por la belleza figurativa pone una gran presión en nuestros adolescentes.  Hasta un 8% de los adolescentes reportan inducirse el vómito o utilizar laxantes para perder peso.  Esta ansiedad generada por el conflicto entre figura y peso puede llevarlos a desordenes alimentarios.  Los desordenes alimentarios son más comunes entre las mujeres; sin embargo, en las últimas décadas vemos un aumento de caso entre los hombres.  Los dos desordenes alimentarios más conocidos son la anorexia nervosa y la bulimia nervosa.
Los criterios diagnósticos para la anorexia nervosa son: rechazo a mantener un peso mínimo en relación a edad y estatura, miedo intenso a ponerse obeso aun cuando la persona está evidentemente baja en peso, percepción distorsionada del cuerpo y peso, y perdida de la menstruación en el caso de las mujeres.
La bulimia nervosa se caracteriza por episodios repetitivos de ingesta excesiva y compulsiva de comida.  Estos episodios tienden a ocurrir en periodos discretos y recurrentes.  Durante el episodio la persona siente que no puede controlar el comer de forma excesiva.   Para compensar por el exceso de comida y evitar engordar, la persona recurre a métodos para purgar lo comido (vomito, laxantes, enemas, purgantes, etc.) o se emprende en ayunos prolongados y/o ejercicio excesivo.
La causa de los desordenes alimentarios es elusiva.  Hoy día entendemos que una combinación de factores contribuyen al desarrollo de los desordenes alimenticios.  Existen factores genéticos,  psicológicos, familiares y sociales.   En las familias de pacientes con desorden alimentario con frecuencia encontramos historial similar en otros familiares.  Los pacientes con estas condiciones con regularidad también exhiben problemas psiquiátricos como ansiedad, depresión, comportamiento obsesivo-compulsivo, entre otros.
El curso de la enfermedad parece ser un tanto peor para los pacientes con anorexia nervosa.  Los estudios muestran que el 50% de los pacientes con anorexia nervosa mejoran y logran aumentar y sostener un peso adecuado, 25% tienen una mejoría parcial, y 25% no mejoran.  Los factores que se asocian a una pobre respuesta son: inicio de la enfermedad a mayor edad, mayor duración de la misma, mayor perdida de peso, poco por ciento de grasa durante recuperación de peso, y miedo a madurar.  En el caso de la bulimia nervosa un gran número de paciente mejoran con los años, aunque, con frecuencia vemos recurrencia del comportamiento bulímico.
El tratamiento de los desórdenes alimenticios no es uniforme, cada caso tiene que ser tratado de forma única, utilizando varios métodos para poder tratar el desorden. Es vital que para que se dé el paso hacia el tratamiento la persona admita que tiene un problema y que desee solucionarlo.
Por: Dr. Melvin Meléndez
Gastroenterólogo