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La lactancia materna da a los niños el mejor comienzo posible en la vida. Se calcula que un millón de niños mueren cada año por diarreas, infecciones respiratorias y otros tipos de infecciones, situaciones que la lactancia materna podría haber ayudado a prevenir.
La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan que todos los niños reciban lactancia exclusiva a partir del nacimiento durante los primeros 6 meses de vida. Cuando hablamos de lactancia exclusiva, nos referimos a leche materna, nada de agua aunque haya altas temperaturas o la introducción de cereales u otros alimentos en etapas tempranas.
“La lactancia es un estilo de vida y toda mujer puede amamantar. La leche humana no tiene derivados. Antes de amamantar la persona tiene que estar convencida de que lo quiere hacer. Educarse es clave, buscar fuentes de información correctas, grupos de apoyo que estén en el mismo pensamiento. Debe conocer un poco sobre los componentes que tiene la leche y los beneficios que trae tanto para el bebé como para mamá”, mencionó Rosa Banchs Sandoval, Coordinadora de Distrito de la Liga de la Leche de Puerto Rico, Área Caribe.
Algunos estudios sugieren que la lactancia puede ayudar a un mejor desarrollo intelectual. Bebés con bajo peso al nacer alimentados con leche materna durante las primeras semanas de vida obtienen puntajes más altos en los exámenes de inteligencia hechos unos años más tarde, que los bebés de características similares alimentados artificialmente.
Desafíos
La lactancia materna puede ser difícil, especialmente los primeros días. Pero recuerda que no estás sola. Los consultores en lactancia pueden ayudarte a encontrar la mejor manera de amamantar para ti y tu bebé y superar los desafíos que puedes enfrentar durante la lactancia. La UNICEF, en su publicación “Consejería en Lactancia Materna: Curso de Capacitación”, menciona algunos desafíos que pueden enfrentar las madres y consejos para los mismos. 
  1. Pezones irritados – Muchas madres confiesan que sus pezones se tornan sensibles cuando empiezan a amamantar. Una vez que tú y tu bebé hayan encontrado algunas posiciones que funcionen para que se prenda bien, deberías sentirte cómoda con la lactancia materna. Intenta mantener tus pezones humectados para poder continuar con la lactancia. Prueba alguno o todos estos consejos:
    •Después de amamantar a tu bebé, exprime algunas gotas de leche y, con las manos limpias, frota la leche suavemente en tus pezones. La leche humana tiene propiedades curativas naturales y contiene aceites que alivian.
    • Usa crema o pomada de lanolina purificada hecha específicamente para la lactancia materna.
    • Deja secar tus pezones al aire después de dar el pecho, o ponte una camiseta de algodón suave.
  2. Exceso de leche – La lactancia materna puede ser estresante e incómoda para ti y tu bebé si tienes los senos demasiado llenos. Usa un pecho por vez para alimentar a tu bebé. Sigue ofreciéndole el mismo seno por al menos dos horas hasta la próxima alimentación completa, y aumenta gradualmente el tiempo por alimentación.
  3. Congestión de los senos – Es normal que tus senos se pongan más grandes, pesados y un poco sensibles cuando empiezan a producir leche. A veces, esta llenura puede convertirse en congestión, cuando tus pechos se sienten muy duros y te duelen. La congestión de los senos es el resultado de la acumulación de la leche. Generalmente sucede durante el tercer a quinto día después del parto. Pero puede suceder en cualquier momento, especialmente si tienes exceso de leche o si no estás alimentando a tu bebé o extrayéndote leche con frecuencia.
  4. Conductos obstruidos – Es común que los conductos se obstruyan durante la lactancia materna. Un conducto de leche obstruido se siente como un bulto blando y doloroso en el seno. Si tienes fiebre u otros síntomas entonces probablemente tengas una infección de seno en vez de los conductos obstruidos. El conducto se obstruye cuando no drena bien. Se acumula presión detrás del tapón y el tejido alrededor se inflama.
  5. Infección de seno (mastitis) – La mastitis se caracteriza por un dolor o bulto en el seno. Puede causar síntomas como fiebre, náuseas, vómitos, secreción amarillenta del pezón parecida al calostro, sensación de calor al tacto en los senos.
  6. De regreso al trabajo – La leche materna es alimento, por lo que por seguridad debe mantenerse en un refrigerador para empleados o en una nevera portátil con compresas de hielo. Hable con su jefe sobre almacenar la leche en un refrigerador para empleados si crees que a alguien le puede preocupar el tema. Etiqueta el contenedor de leche con tu nombre y la fecha en la que la extrajiste. Intenta mantener la leche en la parte trasera del refrigerador donde la temperatura es más constante y más fría. Otro consejo que puedes seguir es que cuando llegas a la guardería a buscar a tu bebé, mira si puedes quedarte a amamantarlo ahí mismo. Esto permitirá que tú y tu bebé se reconecten antes de ir a casa.
“Las mujeres deben unirse a otras que estén lactando y a los grupos de apoyo. Ninguna está exenta de que se le laceren los pezones, se llenen mucho los senos que es normal que pase, pero es importante que se preparen y busquen apoyo siempre en las fuentes correctas. Incluso no hay razón para destetar a un niño, aun cuando se tiene mastitis, pero se tiene que tratar rápido que veas los síntomas. Si se dejan agravar pueden llegar a padecer infecciones. Pero si se visitan los grupos de apoyo, escucharan historias de mujeres que han pasado por eso y pueden ayudarlas a enfrentar los desafíos de la lactancia. Además de buscar profesionales que le orienten sobre el tema”, agregó Banchs Sandoval.
Por: Yanairet Matías
Redacción enSalud

Referencias:
Breastfeeding counselling: A training course. Participant’s Manual, Organización Mundial de la Salud, 1993.
http://www.llli.org/lang/espanol/ncvol17_4_05.html
https://espanol.womenshealth.gov/breastfeeding/breastfeeding-challenges/common-breastfeeding-challenges