Ver más artículos

El diagnostico de una enfermedad como lo es el Virus de Inmunodeficiencia Humana, (VIH) es algo que pertenece a la intimidad de la persona. La reacción de la persona puede variar, según sus destrezas de manejo, su apoyo familiar, social, su entorno o contexto y su condición física en general. El VIH no es un castigo por un pecado o por algo inmoral, es un virus que causa una enfermedad y que es tratable gracias a los avances de la medicina.

Al principio es posible que la persona reaccione entrando en un ligero estado de shock, de irrealidad, como si el diagnóstico no fuera cierto; inclusive evita creer que lo tenga o se niega en aceptarlo. No sabe qué hacer o cómo reaccionar. Cada individuo se adapta a la nueva situación de una manera personal. Esta situación puede durar de 6 a 12 meses, luego de pasar a un estado de mayor control sobre la enfermedad/ situación, en la que puedes ser capaz de asimilar y vivir con la condición del VIH. Esta condición de salud, a diferencia de otras enfermedades, viene rodeada a un estigma y de mucho miedo. Está atada a los valores que conforman la vida de las personas, por lo cual se hace doblemente difícil cuando se trata del VIH.

En la primera fase la persona puede sentirse emocionalmente deprimido o angustiado, con incertidumbre y es muy natural las reacciones, ya que son producto de una realidad complicada de asimilar. A su vez, puede experimentar cambios a nivel: laboral, de pareja, social, existencial y físicos. Dentro de los sentimientos que pueden surgir son: miedo a lo desconocido que puede ocurrir en el cuerpo, miedo al rechazo de los demás, incertidumbre respecto al futuro, llanto, ira y enfado hacia la enfermedad, hacia uno mismo y/o hacía las personas que te rodean, sensación de desesperación, sentimientos de pérdida y un conflicto de lucha entre culpabilidad y vergüenza.

Buscar ayuda inmediata es la alternativa correcta. Se necesita un equipo de profesionales que atienda las necesidades físicas, emocionales y espirituales del individuo. Existen grupos de apoyo para pacientes de VIH/SIDA que le permiten al individuo sentirse capaz y útil. Las personas deben buscar ayuda profesional a través de: médicos, trabajador social, psiquiatra, psicólogos, consejeros profesionales, consejero espiritual y grupos de asociaciones o fundaciones. Cada paciente debe y puede utilizar estos recursos en relación a su necesidad, incluyendo el apoyo de la familia y amistades.

Cabe señalar que aunque no existe cura para la infección, los pacientes pueden mantener controlado el virus y llevar una vida sana y productiva, si siguen un tratamiento eficaz con medicación antiretrovírrica. Estos tratamientos, junto con una detección temprana, han logrado extender las expectativas de vida de los pacientes, mejorando así su calidad de vida. El VIH se está convirtiendo en una enfermedad crónica como lo son muchas otras con las que la gente aprende a convivir toda su vida. Como resultado, se ha logrado registrar en los últimos años una reducción drástica del número de muertes por S.I.D.A. en los Estados Unidos. Si tienes un diagnóstico de HIV, tu obligación como persona es cuidarte, amarte, valorarte, superar tus miedos y vergüenzas para dar lo mejor de ti al mundo que te rodea. Por lo tanto, la mejor respuesta es VIVIR.

Si deseas más información puedes visitar www.vih-sida-puertorico.blogspot.com.

 

Por: Yessenia Velázquez OTL/MHCL
Consejera en Salud Mental y Terapeuta Ocupacional