Nuevo Enfoque en la Búsqueda de Empleo

Nuevo Enfoque en la Búsqueda de Empleo

A veces, en la mitad de nuestra búsqueda de trabajo, nos quedamos estancados en el proceso de crear el currículum perfecto, practicar para las posibles entrevistas, investigar empresas, actualizar el perfil, etc. Pero, en medio de todo ese proceso, nos olvidamos de una pregunta estratégica que podría cambiar todos los planteamientos: «¿Qué problema vamos a ayudar a resolver?».
Creo que en esa pregunta se esconden muchas de las incógnitas que rodean toda búsqueda de empleo. No basta con conocer nuestras habilidades (fortalezas) o nuestras debilidades, descubrir las empresas donde nos gustaría trabajar o la ciudad donde nos gustaría vivir.
Tenemos que ir más allá de considerar que, simplemente porque tengamos una carrera o cierta experiencia, cualquier empresa debe ofrecernos un trabajo. La empresa, desde su punto de vista, considera una contratación como un riesgo, con un alto coste y unos beneficios difíciles de calcular. Por ello, nuestra labor, como candidatos, debe ser la de entender perfectamente los problemas a los que se enfrenta la organización.
Una vez entendamos sus problemas concretos, y tengamos la certeza de que podemos ayudar a resolverlos, solo entonces estaremos en posición de comunicar (a través de nuestra solicitud) esa solución. Si buscamos trabajo sin tener en cuenta los problemas de la empresa, nuestro viaje carecerá de sustancia.
Te invito a que, una vez hayas elaborado la lista de empresas donde te gustaría trabajar, desarrolles una lista de problemas a los que se enfrentan. Con la lista de empresas y de problemas a mano, podremos entender mejor dónde encajan nuestras habilidades.
Muchos candidatos van incluso más allá de esta recomendación y se atreven a enviar posibles soluciones sin haber concluido (o incluso comenzado) el proceso de contratación. Imagínate, por un momento, que te encuentras en la mitad de la calle, a mediodía y hambriento, contemplando los posibles restaurantes a donde podrías ir a almorzar. Te fijas en sus carteles, sus fotos, sus nombres y ofertas culinarias y te decides a elegir uno. O quizás no te atreves a tomar la decisión y aguantas con hambre hasta llegar a tu casa. Pero, en medio de tu indecisión, se te acerca un empleado de uno de los restaurantes y, habiéndote observado, se acerca con una bandejita a darte a probar lo que ofrecen en su restaurante. Tú, incrédulo ante la iniciativa del empleado y todavía degustando lo que te ha ofrecido, te decides y vas a comer al lugar. Los carteles, fotos y demás promociones en la calle se podrían comparar a las alternativas que tienen las empresas para contratar, y el empleado que se acercó a ti con una «solución» se convirtió en el candidato ideal.
Para lograr esa contratación, se mezcló la observación, la iniciativa y la calidad del producto. Tu solicitud de empleo podría causar el mismo efecto si te lo propones. Mucha suerte.
Por: Lcdo. Miguel Pérez
Asesor Laboral

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