Mitos y Realidades de la Lactancia

Mitos y Realidades de la Lactancia

Antes y durante el proceso de lactancia, la educación juega un papel importante. El que una madre recibe la información correcta evitará que este proceso sea entorpecido por falsas creencias que a larga pueden afectar la salud y el desarrollo del bebé, y llenar de incertidumbre a la madre. Algunos mitos y realidades que mencionan el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Liga de la Leche son:
Mito: Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar
Realidad: El tamaño de los pechos no influye en la lactancia
Mito: No todas las mujeres producen leche de buena calidad y suficiente para satisfacer al bebé.
Realidad: Todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente porque la lactancia es un proceso regido por la ley de oferta y demanda.
Mito: Si la madre está enferma, no debe dar de lactar y si sigue lactando no puede tomar medicación.
Realidad: Si la mujer está enferma (gripe, resfriado, tos, etc.) puede amamantar. Si se trata de otra enfermedad más grave, antes de tomar cualquier medicación, deberá consultar su médico.
Mito: El calostro (la leche que la madre produce en los primeros tres días después del parto) debería ser desechado porque es sucio y antihigiénico.
Realidad: El calostro no se debe desechar porque contiene muchos nutrientes y factores de defensa que fortalecen el sistema inmunológico del bebé. Es como una vacuna.
Mito: El calostro es amarillo porque ha permanecido mucho tiempo en el pecho y por eso está podrido.
Realidad: Es amarillo porqué está rico en beta carotenos (una sustancia que previene muchas enfermedades). Además contiene proteínas, vitaminas y es altamente nutritivo.
“El calostro la ciencia le llama el oro líquido. Este calostro es importante porque es rico en anticuerpos y proteínas. Por eso aun cuando el bebé es prematuro, se debe llevar al NICU para que ese bebé salga adelante”, explicó la Coordinadora de Distrito de la Liga de la Leche de Puerto Rico en el Área Caribe.
Mito: La lactancia prolongada más allá de los 12 meses del niño carece de valor, ya que la calidad de la leche materna empieza a deteriorarse a partir de los seis meses de vida.
Realidad: La composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades del niño conforme éste madura. Aun cuando el niño ya es capaz de recibir otro tipo de alimentos, la leche materna es su fuente primordial de nutrición durante los primeros 12 meses. Se convierte en complemento de los alimentos al segundo año de vida. Además, el sistema inmunológico del niño tarda entre dos y seis años en madurar. La leche materna continúa complementando y ayudando al sistema inmune mientras el niño la siga tomando. Investigaciones recientes nos muestran que la leche materna es más rica en grasa y energía después de un año de lactancia: contiene casi 12% más de calorías que la leche de una madre de un bebé recién nacido. Igual sucede con los factores protectores.
Mito: Una madre necesita amamantar únicamente de cuatro a seis veces cada 24 horas para mantener una buena cantidad de leche.
Realidad: Los estudios científicos demuestran que cuando una madre amamanta frecuentemente desde que nace el niño, con un promedio de 9,9 veces cada 24 horas durante los primeros 15 días, su producción de leche es mayor, el niño aumenta mejor de peso y la madre amamantará durante un período de tiempo más largo. La producción de la leche ha demostrado estar relacionada con la frecuencia de las tomas. La cantidad de leche empieza a disminuir cuando las tomas son poco frecuentes o restringidas. No hay que olvidar que muchos bebés recién nacidos comen cada hora y media o cada dos horas, lo cual es normal y frecuente.
Te recomendamos visitar un médico, educadores y expertos en el tema de lactancia para que recibas la orientación adecuada y despejes las dudas referentes a este tema.

 

Redacción enSalud

Referencias:
http://www.llli.org
https://www.unicef.org/Mitos_de_la_lactancia_materna.pdf

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