Los cambios en la vida del cuidador

Los cambios en la vida del cuidador

El cuidador informal atraviesa por diferentes etapas en su camino por este rol. En los inicios del proceso de cuidar enfrenta múltiples cambios que conllevan ajustes en su vida, en la vida de la persona que cuida, y en el sistema familiar. En etapas intermedias del proceso de cuidar, la situación parecería estar más estable. Se han realizado evaluaciones médicas, se identifican los recursos de apoyos y se han realizado ajustes en la familia. En etapas posteriores, el ser querido podría enfrentar mayor deterioro en salud física o mental y el cuidador y su familia se acercan cada vez más a los procesos de pérdida.
Lo cierto es que en cada etapa, la incertidumbre y el cambio siempre están presentes. Cambios en estado de salud de la persona que se cuida, caídas inesperadas, aumento en deterioro cognitivo, cambios en conducta, cambios en patrones de alimentación o sueño, y periodos de hospitalizaciones que conllevan ajustes en la rutina de la familia. En fin, múltiples cambios que impactan directamente al cuidador, provocando ansiedad, desesperanza, tristeza, cansancio físico y mental y temor. Los cambios también podrían ocurrir en el cuidador siendo los más comunes en la salud por “burnout” durante el proceso de cuidar.
Pero, el cambio en la vida es inevitable. Todas las cosas están sujetas a cambio, son impermanentes[1], como afirman los budistas. El río fluye sin cesar y sus aguas nunca son las mismas. La vida cambia cada día para cada persona de alguna manera. Cada uno de nosotros es responsable del modo en que enfrenta los que sucede, de acuerdo a sus propios recursos. Las estrategias de lucha y adaptación al cambio varían de una persona a otra, y de las experiencias que se hayan tenido en la vida.
A todos nos golpea la vida de alguna manera, nos zarandea en algún momento. Las preguntas claves son: ¿Cómo caminamos en tiempos de incertidumbre? ¿Qué actitudes asumimos? ¿Cómo manejamos el cambio en la vida? ¿Cómo enfrenta el sistema familiar el cambio? A lo largo de mi camino como cuidadora informal, he aprendido que todos tenemos un manantial de recursos internos que siempre están disponibles para ayudarnos a enfrenar los cambios y las crisis inesperadas. A continuación, algunas sugerencias para caminar en tiempos de incertidumbre y cambio:
  • Observar los propios pensamientos, creencias y formas de enfrentar el cambio.
  • Flexibilidad ante las situaciones.
  • Autocompasión (bondad con uno mismo). Esto implica ser cálido y comprensivo con nosotros mismos.
  • Mantener canales de comunicación con familiares.
  • Mantener comunicación clara y asertiva con médicos, instituciones hospitalarias y sistemas de apoyo formal.
  • Activar redes de apoyo con familia nuclear, extendida, amigos e instituciones de ayuda.
  • Gestionar las emociones.
  • Buscar la ayuda profesional, de ser necesario, para facilitar la toma de decisiones.
  • Establecer plan de auto cuidado.
  • Vivir un día a la vez practicando la atención plena. Debemos aprender a vivir el presente con alegre entrega, con los sentimientos abiertos y los sentidos alertas para gozar de la vida a cada momento con gratitud y servicio.
Los cambios en la vida son constantes, pero ciertamente a través de ellos cada uno de crecemos, maduramos y podemos ayudarnos unos a otros. En palabras de Joan Garriga: “Los inevitables obstáculos del camino nos hacen fuertes y más reales; de vez en cuando necesitamos lágrimas para mantener lubricadas las bisagras de nuestra fragilidad y apertura emocional y de nuestra cercanía con los demás”.
Finalmente; ¿Cómo pueden ayudar esos que observan los cambios en la vida del cuidador? Los amigos, familiares, instituciones de apoyo. ¿Cómo pueden ser de  ayuda para los demás? Dice Ansel Grum en su libro Las Fuentes de Energía Interior, que nuestro cometido es convertirnos en una bendición, unos para otros. Cada cual a su manera. Cada cual convertirse en luz para la oscuridad de otro. Cada cual se encuentra diariamente con otras personas, y deja en ellos su huella personal. Que podamos dejar nuestra huella y acompañar a los cuidadores a caminar en tiempos de incertidumbre, de corazón a corazón, con compromiso y entrega.
[1] En el Budismo, el concepto de Anitya que puede ser traducido como transitoriedad, no-permanencia, impermanencia o cambio, es una doctrina esencial y una de las Tri-Laksana o “tres características de la existencia“.
Por: Dra. María Melisa Velázquez
Psicóloga Clínica

Referencias:
La Llave de la Buena Vida- Joan Garriga
Las Fuentes de la Energía Interior- Ansel Grum

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