La importancia de la prueba de Papanicolau

La importancia de la prueba de Papanicolau

El Papanicolau y el examen pélvico son parte importante en el cuidado rutinario de la mujer, ya que detectan anomalías que pudieran conducir a un cáncer invasor. Las células anormales se pueden tratar exitosamente si se realiza un diagnóstico temprano. La mayoría de las patologías en el cuello de la matriz o útero se pueden prevenir si la mujer se realiza dichas pruebas con regularidad (recomendadas una vez al año).

 

Además de detectar células anormales o precancerosas, el Papanicolau puede revelar inflamación en el área cervical causada por hongos, bacterias, virus, medicamentos, hormonas, embarazos, y por un aborto espontáneo o clínico. El Colegio de Ginecólogos y Obstetras de los Estados Unidos, recomienda que todas las mujeres a partir de 21 años de edad, se realicen esta prueba anualmente o cada dos años a tres años, según los factores de riesgo que presenten.

 

Incluso las mujeres embarazadas se deben someter a este examen citológico. Durante el periodo de gestación la prueba se lleva a cabo en las primeras visitas prenatales. Si arroja un resultado positivo a la presencia de alguna patología, el ginecólogo determinará si lo atiende en el momento o espera después del parto.

 

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la causa más común de que ocurran cambios en las células del cuello uterino. Generalmente esta patología no refleja síntomas en una etapa temprana, pero durante el progreso se pudieran experimentar cambios tales como: cambios en la secreción vaginal, sangrado, aumento en la sensación de orinar, ardor al orinar y dolor en la zona pélvica o abdomen, entre otros.

 

Algunas causas asociadas con este tipo de padecimiento cervical son: poseer un historial de enfermedades de transmisión sexual como Clamidia y Herpes; no realizarse la prueba del “PAP”, tener varias parejas sexuales, iniciar actividad sexual a temprana edad, fumar, tener malos hábitos alimentarios, uso de contraceptivos (pastillas) por muchos años y ser multípara, entre otros.

 

Cada año en Estados Unidos se realizan aproximadamente 55 millones de pruebas de Papanicolau y de éstas alrededor de 3.5 o el 6 por ciento arrojan resultados anormales y requieren un seguimiento médico.

 

En caso de obtener un resultado positivo o anormal en esta prueba, se recomienda consultar al médico inmediatamente. De esta manera el especialista tomará las medidas necesarias para el manejo indicado y se minimizarán las probabilidades de obtener un diagnóstico de cáncer. A la hora de realizarse el PAP los especialistas aconsejan que la paciente no esté menstruando y que evite duchas vaginales o espumas antes de la visita.

 

Por: Dr. Jaffet Seda Rodríguez ­
Ginecólogo Obstetra

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