Enfermedad de Alzheimer: El Valor de un Diagnostico Certero

Enfermedad de Alzheimer: El Valor de un Diagnostico Certero

Por: Dra. Vanessa Sepúlveda Rivera, MD, MsC, FACP
Medicina Interna & Geriatría

 

Durante décadas, el diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer ha sido uno de exclusión, basado en los síntomas de una persona, en lugar de la evidencia definitiva de un trastorno cerebral. Incluso, un diagnóstico firme no era posible hasta que se realizara una autopsia. Si no se encontraba una razón metabólica para la pérdida de memoria, el síntoma mas común, se procedía a realizar un diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer.

Hoy día esto es cosa del pasado. Aunque aun se considera la autopsia como el método más certero, contamos con nuevos instrumentos. En el 2011, los criterios de diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer fueron revisados por un grupo internacional compuesto por la Asociación de Alzheimer y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. Incorporando los nuevos avances en la ciencia y en la tecnología, estas nuevas guías de diagnóstico se proponen promover el diagnóstico temprano, fortalecer el reporte de los cambios asociados a la Enfermedad de Alzheimer en los informes de autopsia, de manera que a través de la investigación se realicen estudios paralelos que fortalezcan un diagnóstico certero de la condición.

Tres de las nuevas guías, se enfocan en tres etapas de la Enfermedad de Alzheimer:

  • Etapa preclínica o pre-sintomática: reconocida como una nueva etapa de la enfermedad, en la cual están ocurriendo cambios biológicos en el cerebro sin producir síntomas. Estudios científicos sugieren que estos cambios causados por la enfermedad comienzan muchos años o hasta décadas antes de que una persona presente síntomas de perdida de memoria y confusión. Es por tal razón que esta guía propone identificar la presencia de unas sustancias, llamadas biomarcadores, que indican un estado biológico y que se pueden medir objetivamente. Los biomarcadores son medidos a nivel molecular, bioquímico o celular que explican que esta ocurriendo un proceso. Por ejemplo: el nivel de azúcar en sangre es el biomarcador de diabetes.

Los biomarcadores mas estudiados en la Enfermedad de Alzheimer incluyen los estudios de imagines del cerebro tales como la resonancia magnética (MRI), tomografía computarizada (CT), tomografía por emisión de positrones (PET) y las proteínas en el liquido cerebroespinal. Estos biomarcadores miden los procesos patológicos más comunes de la condición: la deposición de las placas de amiloide y los husos neurofibrilares.

El objetivo máximo de la investigación en el uso de biomarcadores en la Enfermedad de Alzheimer, es determinar si la combinación del uso de protocolos de imagines de cerebro, junto a pruebas de laboratorio y pruebas psicológicas, podrían ofrecer una manera de identificar personas a riesgo de la enfermedad, realizando un diagnóstico temprano.  Ésta etapa preclínica, ganará aun mas importancia si la investigación de tratamientos que detengan el proceso biológico de la enfermedad tiene éxito en los próximos años.

 

  • Trastorno Leve Cognitivo: en esta etapa, cambios leves en memoria y pensamiento son notables y podrían ser medibles en pruebas de memoria. Los mismos no afectan las actividades del diario vivir de la persona afectada. Esta etapa se considera una fase sintomática de pre-demencia. El uso de biomarcadores en esta etapa se encuentra en investigación.

 

  • Demencia debido a la Enfermedad de Alzheimer: en esta etapa, los trastornos de memoria, pensamiento y conducta no le permitirán a la persona afectada funcionar independiente en sus actividades del diario vivir. Esta guía es suficientemente amplia como para garantizar un diagnóstico adecuado por el proveedor de salud. Se espera que en un futuro se pueda validar el uso de biomarcadores para el diagnóstico en esta etapa y para seguimiento de respuesta en tratamiento. Aun queda por recorrer en esta área de Investigación.

La revisión de los criterios de diagnostico de la Enfermedad de Alzheimer en el 2011 nos provee guías flexibles y determinadas que sostienen el diagnóstico temprano de la condición. La investigación está comprometida a trabajar en las etapas pre-sintomáticas de la condición en las cuales la presencia de biomarcadores podrían ser medibles. Un diagnóstico temprano se traduce en un mejor resultado para la persona afectada. La educación y el desarrollo de un plan de manejo a corto y a largo plazo establecerán la calidad de vida tanto del paciente como del cuidador.

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