El audiólogo en el proceso de rehabilitación del paciente con pérdida de audición

El audiólogo en el proceso de rehabilitación del paciente con pérdida de audición

El audiólogo licenciado es el profesional que capacitado por virtud de su preparación académica, cumple con los requisitos de la Ley #77 de 3 de junio de 1983 para ejercer la disciplina de la audiología. Entre sus funciones se encuentran la prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas auditivos y de balance. Entre otras funciones puede crear programas de habilitación y rehabilitación de personas con impedimentos auditivos, balance, programas de conservación de audición y control de contaminación por ruido. También pueden recomendar equipos asistivos como audífonos entre otros y orientar a la comunidad sobre problemas auditivos y de balance.

En el proceso de rehabilitación una de las alternativas disponibles en pacientes con pérdida en la audición es el uso de la amplificación (audífonos). En los pasados años la tecnología en la amplificación ha evolucionado en especial con la llegada de los audífonos digitales. Los audífonos digitales modernos más avanzados analizan continuamente los sonidos del entorno y seleccionan automáticamente entre los programas incorporados, el modo más apropiado para cada situación específica. Muchos audífonos tienen dos micrófonos, lo que hace posible centrarse en fuentes de sonido específicas mientras que se reducen los molestos ruidos de fondo.

Los audífonos pueden ajustarse continuamente para conseguir los mejores resultados posibles. Un audífono digital con sistema de registro incorporado facilita al audiólogo el trabajo a la hora de ajustar los audífonos para el entorno cotidiano del usuario. Los ajustes pueden basarse tanto en los comentarios del paciente como en los datos técnicos recogidos por los audífonos.

Mientras la tecnología avanza, el estilo y el diseño también tienen gran importancia. Los audífonos son más atractivos, pequeños, discretos y con estilo posibles. Una gama de colores y formas está actualmente disponible para adaptarse a cada estilo de vida. A pesar de estos avances el audiólogo continuamente se enfrenta a dificultades de lidiar con los estigmas creados en la sociedad hacia los pacientes con pérdida de audición: son ancianos, menos inteligentes, enfermos mentales o sólo oyen lo que les interesa. Muchas personas también piensan que los audífonos son antiestéticos e incómodos, que son caros y que no funcionan de forma óptima.

Existen otras alternativas para pacientes que no pueden utilizar audífonos que son los implantes; coclear, óseos entre otros. De estos se pueden beneficiar pacientes con problemas en las orejas en el canal auditivo externo que pueden hacer que los moldes auriculares resulten incómodos o imposibles de utilizar entre otras condiciones. La mayoría de los implantes auriculares que existen suelen ser más costoso que los audífonos normales, y se requiere de una intervención quirúrgica para insertar el implante en el oído, pero son excelente alternativa para algunos pacientes.

Usted podría necesitar un audífono si:

  1. Le dicen que grita al hablar.
  2. Aumenta el nivel del sonido de la radio y la televisión más que otras personas.
  3. Frecuentemente pide a los demás que le repitan lo que dijeron, porque usted no puede oír especialmente si hay grupos de personas, o ruido de fondo.
  4. No puede oír un ruido a menos que esté en frente hacia donde el ruido se origina.
  5. Parece oír mejor por un oído que por el otro.
  6. Tiene que hacer un notorio esfuerzo para poder oír.
  7. Continuamente oye un silbido o sonido como el de un timbre.
  8. No puede oír el goteo del agua de un grifo o las notas altas de un violín.

Por: Dra. Priscilla Negrón
Audióloga

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